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Diario Digital ContraPunto

San Salvador, 24 de Mayo de 2017

TEATRO

Vecinas y su grandeza en el Teatro Universal.

Por: Héctor Ismael Sermeño*

Fotografía: René Figueroa


Un desvencijado edificio de departamentos, de esos que el IVU de los militares construyó y que los gobiernos civiles han sido incapaces de mantener  y mejorar desde hace 40 años, es el micro universo en el que tres mujeres de diferentes edades y caracteres, construyeron su vida triste, amarga, alegre, melodramática en positivo y solidaria. Su vida.


Pero ese pequeño universo se vuelve el entorno de la realidad salvadoreña, latinoamericana y  humana  de un sector de clase media venida a pobre, con frustraciones ya sostenidas, ya dejadas de lado, intentando sobrevivir, pese a las ilusiones perdidas. América Latina es, muchas veces, así.


La terminología “violencia de género” es reciente, la conducta a la que hace referencia ha sido desde que el mundo es eso. Pero se busca una toma de conciencia al respecto y el teatro, en este caso una obra excepcional, refleja y ayuda a quien así lo quiere hacer. Cabe aclarar que no es teatro como material didáctico, es puro, muy bien estructurado en texto y, todavía más, mejor montado.


Santiago Nogales, autor, productor y director de la compañía Moby Dick, una de las mejores de toda América Central, asumiendo ya su salvadoreñidad adquirida por amor a su familia, su trabajo y al país, nos aporta uno de los mejores y mayores trabajos sobre el tema, con lenguaje dialectal salvadoreño, muy bien utilizado, al mismo tiempo que estructura un excelente texto;  sin caer nunca en el panfleto y con una composición teatral muy contemporánea, que se puede apreciar muy bien en la vanguardista puesta en escena, con muy buen trabajo de iluminación y una mejor y bien utilizada escenografía minimalista.


Pero es en el trabajo de tres de las mejores actrices salvadoreñas   que Nogales ha logrado desarrollar muy bien en este montaje, el que nos muestra el tema: La grandiosa  Mercy Flores vuelve a dar cátedra de actuación y construcción de personaje. Con su excelente dicción y su desenfado nos da una mujer llamada Cósima realmente intensa, poderosa, solidaria. La primera actriz Dinora Cañénguez tiene la gran oportunidad de la mujer humilde violentada por el marido,  sus excelentes parlamentos permiten el lucimiento de cualquier buena intérprete, ella todavía lo hace mejor. Rosario Ríos ha logrado integrarse muy bien a la Flores y a la Cañénguez, sobria, muy bien entonada, con buena soltura dramática;  logra una de sus mejores actuaciones.


En esta ocasión la música ambientó muy bien.


Algo curioso sucedió  al final. El público, suficiente, pero que debería ser más en apoyo al buen teatro salvadoreño y su goce estético; en estos  momentos muy superior al de toda América Central; ovaciona a las actrices y ellas agradecen con humildad. El público sigue aplaudiendo y espera otro telón para volverlas a ovacionar y ellas no salen. Pregunté y me dijeron que les daba pena y les abrumaba. Me quedé pensando en tanto exhibicionista nacional y extranjero que pide las ovaciones, no siempre merecidas, y todavía se queda hablando en el escenario.


Cuando puedan  vayan a ver esta puesta en escena. El teatro salvadoreño bien hecho, bien escrito y bien actuado, con clase universal; merece más público y más funciones.


*Escritor, historiador y crítico de artes. Colaborador de Diario Contracultura.

“Danzamos huyendo del olvido”

La puesta en escena de ese pasaje histórico del país, luego de su estreno este 8 de abril en la villa de Arcatao, Chalatenango, inicia una temporada que le llevará también a Nueva Trinidad