Buenas intenciones con música pésima

11-S música para elevar el ánimo, pero muchos fueron oportunistas
Por Nelson Rentería
SAN SALVADOR – Sin medias tintas y sin dejar espacio a las dudas, un atentado terrorista es repudiable, así sea en Estados Unidos, Palestina, Israel, España, Noruega o El Salvador. Pero de condenar un atentado, no importa cuál sea su fin, a crear música oportunista y de mal gusto, es otra cosa.
Luego de los lamentables ataques terroristas a las torres del World Trade Center en New York City, ocurridos la mañana del 11 de septiembre y que fueron atribuidos al grupo Al Qaeda, por sanidad mental las radios estadounidenses sacaron de su programación todas las canciones que tuvieron relación con aviones, fuego y destrucción.
Por aquel entonces, quedaron de lado grandes canciones como Learn to Fly de Foo Fighters, My Aeroplane de los Red Hot Chilli Peppers o Space Odity de David Bowie que una de sus estrofras canta:
Control terrestre llamando al Mayor Tom,
la comunicación está muerta, algo está mal.
¿Puede escucharme Mayor Tom?
Hacer una broma sobre el hecho, sobre aviones y bombas inmediatamente podía a cualquiera hacerle perder amigos y levantaba sospechas de ser un terrorista, aún si no tenían barba y turbante.
A los días siguientes del atentado, en las radios comenzaron a sonar canciones dónde exaltaban los valores patrióticos de los Estados Unidos, letras que hacían apología a las barras y las estrellas y la Libertad.
No hay nada mejor que la música para levantar el ánimo y el espíritu, muchas veces agobiado por las penas. De eso hay muchas experiencias, algunas de ellas antagónicas, como el Rey Salomón y Frederich Niesztche quienes aseguran que la vida no sería nada sin música.
Hendrix, Springsteen, Neil Young, Billy Joel, Pearl Jam, U2, Paul Simon, entre otros clásicos sonaron a todo volumen para levantar el ánimo de los estadounidenses y porque no decirlo, del mundo entero sorprendido por aquellos repudiables hechos.
También se llevó a cabo un mega concierto por New York City, en el participaron grandes músicos y cineastas. David Bowie, Paul McCartney, The Who, Bon Jovi, y los cineastas Martin Scorsese o Spike Lee.
Sin embargo, muchas canciones fueron creadas a la fuerza y programadas en las radios, y lejos de cumplir con la misión, cayeron en la cursilería y hasta la ridiculez, tanto en los Estados Unidos y Latinoamérica.
Entre ellas la canción El último Adiós, en la que participan Thalía, Gloria Stefan, Alejandro Fernández y el español Enrique Iglesias colocó en las listas su canción Hero.
Pero mucho más bizarro es el canto del ecuatoriano Delfín Quishpe con el tema Torres Gemelas, que por su aventura musical se convirtió en éxito de burlas, pero éxito en fin.
Muchas canciones y conciertos se convierten en éxitos por acompañar buenas causas como la hambruna de África, quién no recuerda a Michael Jackson acompañado de buenos músicos cantando We are the World o el concierto Live AID que se realizó simultáneamente en Londres y Filadelfia.
Pero siempre hay oportunistas que se apropian de buenas causas para hacer música deplorable después de terremotos, huracanes, teletones o atentados terroristas, como sucedió luego del terremoto en Haití y un largo etcétera.
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