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San Salvador, El Salvador / 19 de Abril de 2014

El Poemario: Geografía del Orgasmo

La excitación orgiástica de un poeta: Entre mapas y versos el orgasmo es posible.

Por: Dr. José Luis Escamilla Rivera

Profesor de Literatura

Universidad de El Salvador

 

"Pero no había que fiarse, porque coherencia quería decir en el fondo asimilación al espacio y al tiempo, ordenación a gusto del lector-hembra. (…) Una cristalización en la que nada quedara subsumido, pero donde un ojo lúcido pudiese asomarse al calidoscopio y entender la gran rosa policroma"

Julio Cortázar

El poemario Geografía del orgasmo (2011) de Miguel Ángel Chinchilla, representa una mirada atrevida sobre la sexualidad, el deseo y los goces desde la concepción masculina. Desde el título sugiere el encuentro con un territorio excitante. Se trata del espacio en el que nos encontraremos con una de las sensaciones más codiciadas por la pasión; pero más prohibida por los poderes morales y “civilizatorios”.

 La concepción del orgasmo para el poeta Chinchilla se expone desde una idea fronteriza entre la pulsión instintiva gregaria, la percepción del macho poeta, los diversos encuentros lúdicos con el cuerpo femenino, las relaciones (fijaciones) que establece entre la parte exterior del órgano genital femenino y algunas formas de bocadillos culinarios; hasta la exposición de sus recreaciones íntimas al lector.

El poemario está constituido por un inusual paratexto, en el cual transcribe tres correos electrónicos que confiesan su complicidad con el poeta y quince poemas, en los que construye un espacio confesionario para hablar, desde la voz masculina, sobre los secretos (a voces) de un “tu poético” que desborda en versos cargados de pulsión. Por momentos el lenguaje excede en lo denotativo; es decir, no deja nada para la reelaboración del lector. No obstante, se complementa con imágenes que de realistas transitan hacia lo excitante. El “yo poético” atraviesa el umbral del sexo utilizando los sentidos como lugar de contacto con la realidad; por ejemplo, la luz sublime de los ojos, el olor quemante del olfato y el inefable contacto de la piel con los tejidos y la dermis del  “tú poético” anónimo. Por momentos el poeta mezcla nombres elementales de palabras grotescas, abandona la convención poética y asume las pulsiones convertidas en versos desbordados.

El poema PELOS es el primero del poemario y representa el punto de contacto más sensible del cuerpo con la luz y el viento en esta geografía. En los primeros versos establece comparaciones entre el cabello, olores de flores, especies aromáticas y plantas; expresando una añoranza de lo femenino materno. Después pone en contacto la piel imaginativa del yo poético con la intimidad metonímica de la mujer y su selva, su raíz. En síntesis, PELOS es una metonimia de la intimidad femenina cubierta por ese monte. Se trata del contacto inicial del cuerpo que se condensa en el centro de las pulsiones.Es el pre-texto del deseo carnal del macho que sustituye lo amatorio público por el deseo carnal privado. Utiliza el átomo pelo para construir varias formas de sentido metonímico, desde dichos de la cultura popular como “pelo en la sopa” hasta encontrarse en la frontera entre lo estético erótico con lo pornográfico.

 A lo largo del poemario Miguel Ángel Chinchilla expone su conocimiento enciclopédico por medio de una serie de intertextos literarios, religiosos, de la cultura popular y de la cultura de masas. Hace referencia a tratados clásicos sobre sexualidad como “a lo Kamasutra”, versos de Pablo Neruda y Amado Nervo entre otros. Con el uso de esa técnica el poemario continúa combinando lenguaje primigenio, instinto gregario y erotismo; se trata de explorar los secretos de EL BESO, EL VERBO y EL OLFATO; no obstante, del contacto con los olores el poeta soslaya lo sublime de la fragancia y los aromas para regresar a la superficie, es decir que se queda atrapado en la nariz, la garganta y el catarro.

 En el mapa trazado por el poeta nos encontramos con TETAS, que a simple vista suena grotesco; es decir alejado de lo sublime. En este poema introduce intertextos poéticos como el del verso nueve “Eran tetas no manzanas” de Rafael Alberti; pero abunda o abusa de los intertextos culturales, tanto de la cultura de masas cuando alude a una novela que “sin ellas no hay paraíso”, de la cultura popular al citar el folklore nicaragüense “son cántaros de miel” y luego compara “el piquito rosado de los senos de la Virgen de Fátima” con la “gran aureola oscura de las de la Ciguanaba”; hasta desbordar en loantierótico del encuentro con lo cotidiano y el rutinario examen de la mamografía; es decir la trivialización de la ternura combinada con el diagnóstico de la enfermedad. También relaciona el erotismo sublime y trasgresor de los senos de la Virgen y los esperpénticos de la bella que se transforma en espanto, de los cuales subyacen los senos del tú poético cotidiano.

 MANOS  UNO y MANOS  DOS  es una serie de imágenes en las que las manos del “tu poético” dibujan en el cuerpo del poeta sensaciones inexplicables. En el primer poema la voz masculina declara “Hablaré mejor de las lujuriosas mariposas”, distanciándose de la concepción tradicional sobre la mujer. En adelante, el poeta explora espacios apasionantes y excitables del cuerpo de la mujer. Llega al OMBLIGO, “Orificio justo para el dedo travieso”. En este verso, del erotismo pasa a lo lúdico; pero se enreda en la lujuria que escudriña el centro en el que confluye la excitación y el olvido de la higiene cotidiana.

 En la medida que el poeta viaja por este mapa imaginario se desplaza por espacios comunes para el transeúnte machista. El poeta dibuja en sus versos las distintas formas de percepción de los glúteos femeninos y, lo titula sin rodeo NALGAS; expresión propia del hombre que consume pornografía gratis en las mujeres que visten pantalones y minifaldas ajustadas y las lucen por las calles. La voz poética declara “Que el macho le mira a la hembra de soslayo”. Ese “yo” fija su atención en las superficies del objeto del deseo que el instinto más primigenio le ordena “tetas” primero, “nalgas” después. Entre esas voluptuosidades  sucumbe la sensibilidad del macho (poeta), tal y como lo sustenta Desmond Morris en El mono desnudo (1967). Es el instinto primario del poeta el que se sobrepone al lenguaje figurado. Su pulsión lujuriosa se expresa en frases y versos que trascienden la convención del lenguaje poético amatorio.

 Aquí debo decir que soy

Un macho tradicional

Son los versos con los que inicia el poema VULVA, en el cual declara su posición ideológica de hombre frente al tema de la sexualidad en la sociedad hacia la que se dirige. Después de confesar sin temor su concepción machista, elabora una breve taxonomía de la vulva e incluye una serie de características. La compara con algunos bocadillos de la culinaria nacional, demuestra su conocimiento transnacional sobre la diversidad de vulvas que ha conocido en su largo y profundo contacto con el internet. Al final del poema rubrica que la vulva es

La herida sagrada que nos pierde a los machos

Y es que todos por ahí comenzamos a morir.

 En el poema CUNNILINGUS hace una descripción pormenorizada, casi testimonial, de su experiencia en este arte y a estas alturas del tiempo cronológico del poeta parece que está en la ruta de perfeccionamiento de la técnica. Así inicia el retorno del viaje de ese mapa orgásmico hacia la superficie de los cuerpos. De la intimidad del cuerpo femenino regresa a las PIERNAS, llega hasta el final de las extremidades cuando “le lava los pies a besos”.

El poemario comienza con el periplo del poeta por los “pelos”, hasta recorrer las crestas y los valles de la anatomía femenina. A lo largo del viaje descansa en espesuras selváticas, en cuevas y honduras, en llanuras de brizas despectivas y hasta en espejismos propios de la ficción del ciberespacio, que adquieren sentido en la piel del poeta que palpando los cuerpos de esa infinidad de mujeres, se palpa a sí mismo en el silencio más solitario de su orgasmo.

San Salvador, 20 de febrero de 2012

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Comentarios   

 
0 #2 Mirna lugo 12-02-2014 22:41
Me gustaría saber dónde puedo adquirir el libro.
Soy de México, espero me puedan contestar ya que anhelo leerlo.
Gracias.
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0 #1 Rafael Mendoza 25-10-2012 14:23
No he leído el libro, maestro, ni, en realidad, me atrae leerlo. Desde hace muchos años acuñe el dicho "El amor no se escribe: se hace". Pero al margen de eso ¡qué excelente comentario crítico el suyo! Lo felicito. Es sumamente confortante leer de vez en cuando materiales como el suyo, de gran calidad y consistencia.
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