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San Salvador, El Salvador / 22 de oct. de 2014
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El Principito: final del vía crucis de Consuelo Suncín

Consuelo sufrió la xenofobia y humillaciones al lado del gran escritor Antoine de Saint-Exupéry   Por Rosarlin Hernández

GINEBRA - Es muy poco lo que se conoce en El Salvador sobre la vida y obra de Consuelo Suncín. La imagen que persiste de ella es la de una mujer que de niña soñaba con ser reina en un país lejano, que luego emigró y, como era tan bella (solo bella), donde quiera que llegara conquistaba hombres inteligentes y poderosos. La leyenda dice que, por fin, tuvo la fortuna de llegar a Francia donde un hombre la convirtió en condesa y, además, la lanzó al estrellato como el personaje principal de una de las obra más importantes de la literatura universal.  Sin duda, una versión muy ingenua y superficial, sobre todo si se trata de una mujer que se atrevió a romper con los moldes de su época para ser ella misma.

Con la promesa de revelar una nueva versión llegó al lobby de un hotel ginebrino Màrie-Hélèna Carbonel, una de las autoras de la más reciente biografía publicada sobre Consuelo Suncín. De fondo, están los retratos en blanco y negro de las actrices Marlene Dietrich, Greta Garbo y Marilyn Monroe. Cada una con su historia. Pero este era el turno de Consuelo, una mujer que como la escritora de origen español define: “era mucho más intelectual que carnal”.

Lo primero que hizo Carbonel fue autografiar el libro de 573 páginas titulado: Consuelo de Saint Exupéry: Une mariée vêtue de noir (Una novia vestida de negro), publicado por la editorial Le Rocher, en abril de 2010. La ilustración de la portada es una fotografía que fue tomada el día de la boda de Consuelo y Antoine de Saint-Exupéry, su célebre marido. Ella aparece vestida de negro mirando altiva hacia el infinito; a su lado el escritor y piloto la mira sólo a ella y la abraza.

El traje negro de boda- dice la autora- es un gesto de desafío contra la familia del conde queconsuelolibro nunca llegó a apreciar la esposa que se buscó Antoine: “era una negación de sus orígenes y lo dice bien claro cuando cerca de morir Consuelo evoca aquel día…Llevaba el luto de sí misma, de lo que era de veras y que le negaban a ser”.

Después de dos años de revisar diarios, cartas, fotografías y grabaciones del archivo completo de la propia Consuelo, la escritora afirma que El Principito sólo fue el resultado del “vía crucis” que vivió Suncín  junto a su esposo y autor de la obra.

“La relación era entre dominante (Saint Exupéry) y dominado (Suncín). El matrimonio sería un caos. Les tocaría ir de pisos en pisos, de hoteles en hoteles. La fortuna de Consuelo se termina mientras Antoine se dedica a coleccionar amantes y llega al extremo de encerrarla porque dice que está loca. Cuando la libera, Consuelo le dice que ya no quería vivir más en hoteles y que quiere regresar a El Salvador cuando gane peso y su falda no se le caiga de la cintura”.

Al pedirle una posible explicación de por qué Consuelo nunca pudo salir de esa relación, Carbonel responde: “como mujer pienso que siempre se quiere lo que se escapa, uno quiere convencer al otro, uno quiere convencerse a sí misma de que no es un hombre tan malo, ni tan destructor porque admitirlo significa ponerse en tela de juicio”, sostiene.

Todo indica que ninguno de los dos tenía límites y sin importar cuánto daño se habían causado, siempre volvían a estar juntos. De acuerdo con Carbonel, al analizar aquellas inevitables reconciliaciones, el terapeuta de Consuelo solía recalcarle: “nunca se puede tocar la misma música dos veces”.

Carbonel define la personalidad de Saint Exupéry como la de un perverso narcisista que tenía miedo a no ser amado o a perder el amor. “Es el perfecto seductor que no se quiere a sí mismo y necesita de la mirada del otro para aceptarse. Saberlo fue para Consuelo una razón de fuerza y de debilidad”.

consuelos2En una de las reconciliaciones de la pareja, Consuelo se va a la peluquería y cuando regresa se da cuenta que los planes de su marido habían cambiado: “Mientras la mudanza vaciaba el apartamento, él le dice que se vaya a vivir a un hotel y ella no acepta, pero en esa época una mujer casada no podía rentar una casa y a ella le toca dormir dos noches en el camión de la mudanza hasta que un amigo le consigue un piso”, afirma Carbonel. Al parecer, ella nunca le contó a su familia salvadoreña todo lo que estaba viviendo.

Para esta profesora de civilización hispánica, el  propósito de su biografía sobre Consuelo es recuperar su imagen y rehabilitarla como hispana. Uno de sus principales argumentos es demostrar que cuando la salvadoreña conoció al autor de El Principito, ella tenía una mejor posición social, económica e intelectual que él.  “Las publicaciones anteriores han pasado por alto los 30 años de una vida rica y compleja de la que fue, durante sólo trece años, la esposa de Saint Exupéry”, destaca.

Según esta versión de la historia, Consuelo sufrió la xenofobia de la familia y de algunos amigos de su marido, que la miraban como la migrante oportunista, divorciada, viuda y latina, sin nobleza, que hablaba un “francés exótico”, con un fuerte acento español.

Sin embargo, después de la muerte de Saint Exupéry es la primera en marcar distancia de la comercialización sin límites de la figura de “El Principito” y dice: “no quiero que la obra de mi marido se convierta en una marioneta”.

El libro de Carbonel consta de tres capítulos (La Sherezade de los trópicos, Pluma de oro y El duelo le sienta bien a Consuelo), los cuales prometen revelar a una Consuelo que esculpe, que pinta y que vive por algún tiempo de su arte, que escribe y, sobre todo, que narra cuentos maravillosos de tierras lejanas en donde abundan los volcanes y las rosas.  “Esta es la primera biografía en la que Consuelo es “texto” y no “pretexto””, sentencia Carbonel.

Todas las historias tienen varias versiones y la historia de Consuelo ha tenido una sola versión durante mucho tiempo, solo espero que “las otras Consuelos”  regresen pronto a El Salvador y que la obra de Carbonel sea traducida al español.

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