contrACultura

Diario Digital ContraPunto

San Salvador, 19 de Agosto de 2017
Imprimir

Entrevista: Rafael Lara-Martínez

“Para mí, estudiar antropología era firmar mi carta de exilio”

Entrevista con Rafael Lara-Martínez, Premio Nacional de Cultura 2011.

Por Javier Kafie

SAN SALVADOR – Rafael Lara-Martínez es uno de esos curiosos personajes que uno podría escuchar hablar por horas. Enérgico, inquieto y de mirada atenta, es capaz de versar en la misma sobremesa sobre una inimaginable cantidad de temas, siempre con la misma inteligencia y un afán estructurador que delata su aptitud antropológica. En esta entrevista, vía internet, el antropólogo – quien presentará su próximo libro sobre los Mitos de los pipiles el próximo 6 de marzo en el CCESV – nos habla sobre la existencia de un rico cuerpo mitológico pipil, sobre la sed de poder en la política, y sobre la actualidad de la antropología y la literatura salvadoreña.

¿Cuál fue la reacción de su familia y sus amigos cuando les dijo que quería estudiar antropología?

Me dijeron que yo estaba loco. Y como andaba de hippie y en ese tipo de movimientos de los sesenta, dijeron que sólo a un descabellado se le podían ocurrir esas cosas. En lo que sí tenían razón es que me dijeron “aquí no vas a conseguir trabajo”. Así que para mí, estudiar antropología era firmar mi acta de exilio. Era mi acta de defunción de vivir en el territorio salvadoreño. Porque si yo quería trabajar la antropología salvadoreña yo tenía que vivir fuera del país. Y mire, aquí entramos en la mitología pipil, que nos dice que el cuerpo es lo principal, no solo de espíritu vive el ser humano. Yo tengo que comer. Soy depredador, soy ser humano.

¿Y cómo fue su experiencia cuando se estaba formando académicamente?

Cuando llegué a México yo viví como estudiante, en un cuarto de azotea. Vivía en una buena zona residencial, pero en un lugar barato. En ese momento era bien fácil estudiar en México, porque en la ENAH (Escuela Nacional de Antropología e Historia) nos apoyaban a los estudiantes y yo conseguí trabajo y apoyo financiero fácilmente. En México, encontré el apoyo a la antropología y al estudio de las lenguas indígenas que no había en El Salvador. Ni siquiera ahora hay tal apoyo. Tampoco hay una colección sobre las lenguas indígenas, y los trabajos más competentes sobre las lenguas indígenas salvadoreñas no se han publicado en El Salvador.

Luego estuve en Francia por un tiempo, estudiando lo que yo llamo antropología lingüística. París era un poco más duro que México en el sentido de conseguir un trabajo y obtener apoyo financiero para hacer una actividad antropológica-lingüística. Conseguía trabajitos que me ayudaban a ganarme la vida, pero no a hacer lo que yo quería. Y por eso terminé precisamente en los Estados Unidos, porque tuve la oportunidad de conseguir un trabajo universitario y desarrollar mi carrera más plenamente. En Francia, había un clima más difícil de aceptación.

Hace unos meses usted finalizó una traducción de los mitos recopilados por un antropólogo alemán dos años antes del levantamiento del 32. Esa publicación era de carácter más bien académico- Ahora usted está por presentar un libro sobre ese trabajo para el público en general. ¿Qué importancia tienen estos mitos para el pueblo salvadoreño?

Estos mitos son el ciclo mitológico más completo que se conoce de los pipiles. No hay otro. Para mí, sería el punto de partida para el estudio de una filosofía náhuat. Por eso yo quería hacer antes que nada un trabajo académico. ¿Cuál sería, entonces, la importancia? Sería el concepto de cuerpo que todavía sigue vigente en cierta medida en El Salvador. Así como se dice que la geología cambia muy lentamente, también hay estratos históricos que cambian muy lentamente. Hay cambios bruscos: tecnológicos, económicos y políticos, pero también hay cambios muy lentos, y ahí está la importancia de los mitos.

Las identidades en los mitos serían como las actuales: más fluidas. La identidad no es algo fijo. Yo puedo cambiar de identidad de todo tipo: nacional, sexual, corporal, anímica. Aterrizando, lo más importante sería rescatar el aspecto básico del pasado, de la historia, o sea el ciclo mitológico más completo escrito en lengua pipil, y desentrañar cuál es la contribución del pensamiento pipil al pensamiento humano universal. Hay algo muy específico de la lengua pipil que no tiene ninguna otra lengua del mundo.

Esta contribución es que para el pipil el cuerpo sirve de base al conocimiento abstracto. Según el pensamiento pipil, la mano es aritmética. A partir de la mano se genera un sistema aritmético quintesimal a base de cinco. Pero también los dedos están ligados a la mazorca y a la agricultura. Mapipil, que quiere decir los hijos de la mano o los dedos, es el nombre de una estrella distante. Entonces tenemos anatomía, aritmética, agricultura y cosmología ligadas a partir de una mano. Ahí se ve la imbricación entre cuerpo, mundo y universo. No hay tres esferas, sino una sola visión integral del mundo.

Otra relación es que así como el cuerpo humano se proyecta sobre el universo, el universo también se proyecta sobre lo humano. El universo es un cuerpo. La tierra es un cuerpo. En la teoría clásica de los mexicas o aztecas, ellos se originan de Chicomoztoc, o sea el lugar de las siete cuevas. Y esas siete cuevas corresponden a las siete aberturas del cuerpo humano. Es decir a los ojos, los oídos, la nariz, la boca y el ano, la vulva o la uretra. Entonces, la tierra también es un cuerpo vivo que se alimenta, que defeca, que orina, etc.

¿No ha encontrado hasta ahora resistencia en el pueblo salvadoreño al mencionar tan abiertamente partes del cuerpo como la vulva o el ano?

Ah, claro. Lo primero que me dicen es que estoy loco, que eso no existe y que no debería tratarse. Pero la mayor resistencia es al hablar de la política, porque la política es una teoría del poder que trata sobre el cuerpo humano. Mire, el derecho de pernada, que es un derecho medieval según el cual el patrón desflora a las vírgenes, existía en El Salvador. Eso se lo puedo decir por experiencia, porque pude observarlo todavía de niño. ¿Y eso qué es? ¡Eso es poder! ¡Eso es cuestión de novelas! Esa es la honra de Salarrué, la novelística de González Montalvo. La violencia se inscribe en cómo el amo imprime su huella de poder en la penetración. Eso viene desde Roma, desde Grecia, donde el amo tenía el derecho sobre el esclavo de penetrarlo. Ahí tenemos una confluencia entre lo indígena y lo mediterráneo.

Pero también me topo con un temor de hablar sobre el poder y la política porque la dominación se quiere seguir ejerciendo. Ellos están añorando el poder de los hacendados, y el poder se tatúa en el cuerpo humano. En El Salvador, todavía no hay una historia del cuerpo y de la sexualidad. Hablamos de economía y de política, pero de seres sin cuerpo. Hay un miedo de hablar del cuerpo, y los agentes históricos son incorpóreos. Incluso los llamados marxistas son mojigatos y le tienen miedo al cuerpo. También ellos tienen funciones orgánicas animales. Son depredadores, como todos. Incluso los religiosos comen. La base de los mitos de los pipiles es que comer es matar. Para yo comerme una gallina tengo que matarla. Para comerme una zanahoria tengo que matarla, tengo que triturarla. Y eso lo ejerce también el salvadoreño más religioso que exista. Los depredadores orinamos, defecamos y nos reproducimos por sexualidad, no por el Espíritu Santo.

Si quiere, la historia es como el cuerpo, y hay ciertas partes del cuerpo que usted puede mostrar, y otras no. Y ahí, la historia de El Salvador es como un cuerpo vestido, y nos quieren hacer creer que solo la cabeza, las manos, los brazos son ese cuerpo. Y que todo lo demás que vestimos no existe.

Pero háblenos ahora no de la política, sino de la conflictividad que podría haber entre nuestra tradición machista y estos conceptos, como, por ejemplo, con la capacidad de cambiar de género que describen los mitos pipiles.

Mire, en el colegio teníamos un chiste que decía que ser culero es de hombres, y por ahí podría ir la cuestión. Los mitos plantean que las identidades grupales y sociales son fluidas. Piense en un salvadoreño que se viene a los Estados Unidos, ¿Qué pasa después de una generación? ¿Sigue hablando español y se sigue identificando con El Salvador? ¿O se integra, o sea cambia? Esa sería una identidad nacional, y es lo que se estudia normalmente.

Ahora tomemos la cuestión del travestismo. En los mitos hay algo más radical que el travestismo, porque el travestismo es un cambio de género. En el nahualismo clásico mesoamericano los chamanes se transforman en animales. Aquí no se trata solo de un cambio de género, sino que de un cambio de especie animal, y ese es un cambio más radical. Porque nadie le va a decir que si yo me transformo en un animal voy a mantener el mismo género masculino que tengo como ser humano. Así que aceptar el nahualismo trasciende a todo travestismo, porque el travesti sigue siendo humano y el chamán no. Todo esto es mucho más radical que cualquier travestismo posmoderno, y habría que reconocer que lo premoderno es más radical que lo posmoderno.

Es aquí donde encontramos de nuevo resistencia. Y esa resistencia es porque querernos vernos como entes superiores que dominamos la naturaleza, cuando no la dominamos completamente. Un terremoto, que es la tierra, puede destruir a una de las sociedades más avanzadas tecnológicamente como lo es Japón. Lo que tenemos que ver es cuál es esa relación con la tierra, con lo animal, con lo vegetal y por tanto con lo cósmico, y no sentirnos superiores como seres racionales.

Pero regresemos a lo que usted dijo de que al decidirse por estudiar antropología usted estaba firmando su carta de defunción de vivir en El Salvador. ¿Cree que hoy en día la situación es la misma?

En ciertos ámbitos sí. Pero bueno, no hay que verlo solamente desde el sentido negativo, sino que hay también un sentido positivo, o sea lo que uno puede aportar al conocimiento. Lo que importa ahí es explotar ese no-vivir en algo creativo, en crear una obra. Imagínese que usted pide una beca Fullbright para venir a estudiar una maestría o doctorado a los Estados Unidos, y gracias a eso puede conseguir un trabajo en Harvard donde vive aquí nueve meses y va tres meses a El Salvador a recolectar datos y escribir libros… bueno, pues ese no vivir en El Salvador lo estaría transformando en algo positivo.

Una vez lo planteé así en una conferencia: Yo estoy afuera, pero estoy viendo hacia adentro. ¿Qué sucede si yo soy vendedor de mercancías importadas en El Salvador? Así yo estoy adentro, pero estoy viendo hacia afuera. O sea, si yo trabajo en un centro comercial vendiendo Gap o Banana Republic, yo estoy en El Salvador pero estoy viendo hacia afuera.

¿Y cuál es su percepción de las investigaciones académicas-científicas que se hacen hoy en día en El Salvador?

Tengo idea de algunas, pero no todas. Conozco algunas por las revistas que reviso. Por ejemplo, últimamente me parece que la DPI está un poco aletargada. Mire, para decírselo a claro y pelado: Hablemos de Roque Dalton, el poeta incómodo. ¿Qué ha sido lo más incómodo de Roque Dalton? ¿Quién pagó los derechos de autor de la poesía completa de Roque Dalton? La pagó ARENA. Seamos claros y pelados: La poesía completa de Dalton se publicó durante el régimen de ARENA porque ellos pagaron los derechos de autor. No los pagó otra persona. Y para mí es lo más incómodo del poeta más incómodo de El Salvador. Y luego dicen que la derecha no se interesa por la cultura salvadoreña. ¡A ver que el FMLN pague los derechos de autor de un enemigo! Ahora, yo no soy arenero ni miembro del partido, pero les reconozco que ellos pagaron. ¿O lo tengo que esconder como escondo partes del cuerpo?

Y no solo eso, porque ahí se creó una dinámica de varios intelectuales, porque en los tres volúmenes hay muchos artículos de muchos intelectuales de izquierda que colaboraron con el gobierno de derecha. Es decir que ARENA logró un pequeño Martínez, y eso fue lo que logró Martínez: un consenso con los intelectuales, algo con lo que todavía esta administración tiene problemas. Por eso a Martínez la izquierda lo reivindica indirectamente, porque logró un sólido consenso intelectual. Y eso es lo que se necesitaría para dinamizar las publicaciones.

Y hablando de literaturas más recientes…

He leído y escrito algo sobre Castellanos Moya, también sobre Jacinta Escudos o Claudia Hernández, sobre Gonzáles Hughet. Esos son los escritores que he trabajado. Ahora, creo que ahí se está personalizando demasiado. Mire, le hablé de Dalton, así que voy a tomarlo como paradigma. Si vamos a ser socialistas o marxistas, me parece que el individuo es menos importante que el pueblo. ¿Entonces por qué hay tantos estudios sobre Dalton y tan pocos sobre la lengua náhuat? Esto quiere decir que una persona es más importante que todo un pueblo. Por tanto, esta es una negación del sentido colectivo del conocimiento. Y lo están personalizando, es decir, están individualizando. Por tanto, es un pensamiento que se está negando a sí mismo. Porque, ¿quién hace al pueblo? ¿Un artista?

Como le digo, en El Salvador se tiende mucho a personalizar, cuando lo importante sería lo colectivo. Ese es un poco el tipo de problemas que me planteo con los protagonismos y personalidades destacadas. Porque es una contradicción en sí, una paradoja.

¿Y cómo ve usted que se van desarrollando estas paradojas en el estudio de la antropología y la historia en nuestro país?

Pues ahí vamos, con sus altos y bajos. Lo que sucede es que la antropología y la historia existen en el medio académico, pero bueno, me pregunto ¿qué puede hacer un egresado?, ¿cuáles fuentes de trabajo puede obtener un estudiante de antropología? Ni siquiera me puedo decir que se vive un retroceso en relación a épocas precedentes. Por ejemplo, en la época de Martínez había una revista de antropología que mantenía el Estado. Ahora no existe. ¿Entonces cómo puede ser que en 1930, bajo la dictadura, había revistas? En los años siguientes, los 40, 50 y 60, los antropólogos tenían acceso al Museo de Antropología, y tenían revistas ¡Y ahora no hay! ¿Y eso se llama progreso? Entonces, ¿qué puede hacer un muchacho que egresa? Ya sabemos que es más fácil ser arquitecto para dirigir el Museo de Antropología que ser antropólogo. ¡Mejor que estudien arquitectura! Entonces, el acta de defunción sigue válida para el antropólogo. Porque uno tiene que vivir, tiene que trabajar, ¿no?

descarga

La presentación del libro “Mitos de la lengua materna de los pipiles de Izalco en El Salvador – versión poética” será el próximo martes 6 de marzo a las 6:30pm en el Centro Cultural de España de El Salvador, y el jueves 15 de marzo a las 5:30pm en el Museo Municipal Tecleño MUTE.

Para más información:

https://www.facebook.com/pages/elMonstruo/127036500642770

http://monosmetafisicos.tumblr.com/

Compartir

Escribir un comentario

Norma de uso obligatoria

  • Los comentarios tienen que referirse al tema publicado
  • No se publicarán comentarios fuera de la ley local (difamaciones)
  • No está permitido el lenguaje soez ni ataques personales
  • Reservamos el derecho de eliminar comentarios inapropiados
  • Comentarios breves, no más de 20 líneas
  • No publicaremos anónimos ni falsas identidades

Aclaramos que no publicamos comentarios automáticamente

La opinión de los lectores, no es la de contrACultura


Código de seguridad
Refescar