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Diario Digital ContraPunto

San Salvador, 28 de Junio de 2017

Literatura

Conmemorando el Día del Niño

 

Por Iris Monge

 

EL NIÑO SABIO

 

Al niño sabio ya no le importa si teme

o si tiene una pesadilla.

Es tan evolucionado que carece de alma

infancia y cariño.

La sonrisa tampoco le dejó los dientes

Porque al blanco le dejan ganancia

pero a él se le resta

y se resta a sí mismo.

 

Sabe que va a morir y de eso se ríe

sabe que duele y ya le da lo mismo.

El niño sabio lo ha visto todo

conoce de anatomía y química

porque también experimenta consigo mismo

y con venas ajenas,

lleva la cuenta,

sabe de física: calcula distancias, velocidades y pesos

y algo que nadie más puede:

ha sabido desaparecer.

 

El niño sabio es culpa nuestra

por odiarlos, ignorarlos, callarlos y haberles enseñado.


En Homenaje a Roque Dalton

 

Por Mauricio Vallejo Márquez

 

 


ANTE UNA FOTO DE ROQUE DALTON

                              I
Cuando observo tu mirada de “Ventana en el Rostro”
Recuerdo a mi padre
Ese triste joven que casi nunca sonrió en las fotos,
Desde esa ventana que en incertidumbre dibuja
Este momento en que escribo
Como si pudieras leerme mientras lo digo.

                              II
Veo tu miedo y tu valor
Esa curiosa hidalguía que sumaba gracia a la suerte
Que te hermana con mi padre en el misterio
Porque les tiraron parecido las cartas
Y en el silencio de sus muertes sin tumba
Sin haber podido disparar nada más
Que sus palabras, intuyo, no lo sé…
El silencio ese que golpea…
Mientras la jauría se devoraba a sí misma
Creyendo cerrar su eternidad
Con una bala en tu caso,
Con la tortura salvaje en mi padre,
Porque sus nombres les pesaban en la espalda.

                              III
Vos tenías más de cuarenta, eras adulto;
Mi padre apenas sumó veintitrés nacimientos
Que se perdieron como un eco en el barranco
Pero sus historias eran hermanas tan lejanas y esquivas
Como esa hermandad sin conocimiento ni cercanía.

                               IV
He procurado leer tus noches,
Esos susurros de tabernas con hoces y martillos
Con esa convicción que la amistad isleña
Y todo el cúmulo de la casa de las Américas te dio
Sin pedir nada más que pronunciar Roque Dalton con una sonrisa
Y procurar tu omnipresencia como aguijón de Dios.

                             V
En mí, tu nombre era una estafeta, no voy a mentirte,
Que se hizo larga por tu muerte, y se hizo tan larga
como si no fuera posible cerrar los párpados
mientras los que te siguieron, los que buscaron emularte
y sí se jugaron la vida sin amigos fuera, que los recordaran hasta el cansancio
apenas los traemos a cuentas
solo la convicción de vivir gritando justicia
ya fuera con la voz o con la palabra escrita
y con las balas, pero estuvieron ahí
y con sangre pronunciaron sus nombres heridos, mutilados, pero satisfechos.
En esos tiempos morir tenía tanto sentido,
No había mayor convicción para seguir que la muerte, así, plena y a secas.
Te veía y comparaba tu foto
Con la de mi padre,
Con su mirada tan fresca, sin conocer la madurez
Que vos habías derramado ya en La Habana y en Praga.

                              VI
Mi padre era un niño que jugó a creer y lo traicionó su fe.
Veo ese juicio absurdo que te hizo inmortal
Como un remedo que se repetiría sin control
En tantos compas, tantas puestas de dedo, tanto de esa chulería tan galga
Que pretendió tu silencio
Y en cambio desató una ola inmensa que aún retumba.
Mi padre en cambio habita en su silencio
Y deja una palabra en susurro
Siendo por siempre un misterio
Por algunos mencionando el sótano aquel que no existe
Y los otros en su recitar de no sé.

                              VII
De vos, Dalton, sé lo que te hicieron tus compañeros, tus camaradas.
De mi padre sé… esa nada que a veces nos afirma el nombre de Dios
Y entonces vuelvo a verte los ojos
Te observo,
sabías ver al mundo desde la orilla de tu hombro
Y aún así conocerlo,
como mi padre y como esos que jugaron a creer
sabiendo sin saber
Que el Playón, ese océano de lava cruda, áspera y seca
Que contiene a muchos y a ti, los contendría
En un solo cuerpo en eterna suma
Donde caben todas las fechas
Como las que tienen las fotos en un álbum de familia.

 

OTHER POEM FORM LOVE AN HAITE THE LAW

El gran conjunto de la realidad no importa
Mientras se pueda ver los ojos de Elisa
O conocer que nuestra sangre
Va diluyéndose producto de eso,
Ese lento y monótono andar
Profiriendo todo el universo legal
Que mantiene igual esta desigual sociedad
Que se escuda en la ley
Para devorarnos porque así es la ley…
Y nada más
Sin saber que el amor
Lleva al odio al conocerlo
Tal y como nos enseñan
Dirigiéndonos a hacer lo que se dice
Y no lo que importa
Como ese ligero momento de amor
De poder odiar lo que lo limita.

 


ROQUE DALTON ERA UN HOMBRE SERIO

Eras serio
Con esa seriedad que no se gasta aunque lleguen los años
Y se torna gris como la piedra de mar que sonríe en su contorno
Hasta volverse blanca como la sabia barba de los ancianos.
Tu mirada insinuaba una sonrisa en su seriedad.
Te veías tan grave entre los muros
Como si estuvieras dispuesto a cuanta bala cayera, como la de tu noche.
Incluso en la foto que te tomaron en la Guardia, eras serio
con la intensidad de las horas en que uno aguarda la muerte para burlarla.
Tu voz era precisa y dura
como un conjunto de guijarros derramado desde lo más alto de la cuesta
para frenarse en una polvareda.
¿Quién diría que el destino lo tenías previsto en unas décimas cubanas?
Tanto que no fuiste el único que anunció su muerte,
pero sí el primero que pretendió volar en un mundo de peces
y terminó cubriéndolo todo

Tu salida de la cárcel siempre me resultó más cándida y tan tú
que es la única que arroja esa sonrisa,
esa vez que no te abrió la puerta el terremoto pero diste sismo sin fin
que queda latiendo aunque llegue la muerte
y sí sabías sonreír, te veía abrazando el amor con tu sonrisa de gala,
incluso bañándote en Ernesto Cardenal y dejando la jodarria para la historia.
No sé por qué tu seriedad sigue dándole más nombre a tu nombre
Si tu sonrisa te volvía humano, ese humano que se tomó las vísceras
Y te hizo dejar la comodidad de ser comunista de negociación
para tomarse en serio la lucha armada que no viste despegar
pero en el que fuiste bandera
Eras serio, sin duda, con la seriedad que da ser la punta de la lanza.

MVM 25 de Mayo de 2016